Platero y yo. Mi experiencia

Hoy te voy a hablar un poco del tema editorial, según mi experiencia. El pasado agosto de 2024 intenté publicar -por última vez- con una editorial sevillana, tras el fiasco con las dos editoriales mías anteriores (una de Madrid y otra de Barcelona), por no hablar de otras tantas empresas (llamarlas editoriales es demasiado cumplido), grandes y pequeñas a las que podría dedicar un libro gordo como el de Petete (que me autopublicaría, indefectiblemente). Fue la casualidad o la serendipia, lo que me acercó a Platero Editorial (o Platero CoolBooks, que es lo mismo), y aunque yo venía muy escéptica de entrada, al ver su buen proyecto, la apuesta por los nuevos autores sin coste por la edición, su cercanía geográfica para mí, la amabilidad que transmitía su editora en Instagram, y las buenas opiniones reseñadas, me dije: «esta va a ser». Por las que hilan, esta va a ser…

En su página hay un apartado titulado «¿Cómo puedes publicar tu obra?», explicándote los tres pasos que debes seguir como autor.  Luego, te indican cómo sigue el proceso: tras recibir tu manuscrito y demás datos personales, realizan una primera evaluación, y en el caso de que tu obra se considere un posible proyecto editorial, te enviarán un cuestionario para que lo rellenes, a fin de saber si -definitivamente-  publican el libro, o no. Es decir, que si te mandan el cuestionario, es porque ya han visto potencial en tu trabajo. Has pasado el primer examen (el único que debería importar).  Finalmente, una vez relleno el formulario, lo devuelves a la editorial y ellos deciden si todo está o.k., para sacar tu libro al público. Hasta ahí, todo genial.

Pues bien, yo envié el manuscrito, los datos, todo lo pedido, y recibí el cuestionario. ¡Eureka! -me dije, a pesar de la mucha experiencia acumulada en estas lides-. Esta va a ser -me repetí, ingenua-.  Y hete aquí que fui sincera, asertiva y honesta, y a la mayoría de preguntas del test -casi todas encaminadas a saber cuánta audiencia/seguidores/fanes/público/ventas tendría- dije la triste verdad*: estoy más sola que la que se perdió en la isla. Tengo 100 seguidores en Instagram, cero contactos, menos cero padrinos, ningún avalista, a la presentación iría mi madre,  y -además- les dije que pensaba que esa era labor editorial.  Si yo escribo, yo promociono, yo busco público y seguidores, y yo vendo… ¿para qué puñetas quiero una editorial? ¿Para darle la mayor parte del importe de cada libro? ¿Como imprenta? En fin, intuyendo que la burra me la iba a quedar yo (y no se iba a llamar Platera), les prometí dar de mí todo lo posible para mejorar esos seguimientos, y ese interés del público en el futuro libro. Me puse a su disposición sin reparos, pero respondiendo solo por mí, por nadie más. Ya he pasado por eso y no repito así me lo mande el médico…

¿Conclusión? Sin respuesta. Y eso que la reclamé, haciendo gala una vez más de ingenuidad (a la reclamación mintieron/contestaron diciendo que no habían recibido el cuestionario (¿?), que reenvié…). Pues sin respuesta una vez más. Esa fue mi experiencia, y aquí la dejo porque me resulta penoso que los autores valgan lo que sus seguidores, que la gente valga según lo que pueda o sepa vender, que la escritura sea lo menos importante, y que la hipocresía, el exhibicionismo en redes, y lo polémico que resultes, mande sobre todas las demás cuestiones en un formulario.

Y lo hago porque pocos autores se quejarán de estos tratos, pensando que no deben crearse enemistades ni en el infierno… Yo vengo de vuelta de todo ese teatro y puedo hablar con claridad. Y puedo probar todo lo dicho. Ya no busco imprentas, ni empresas, ni negocios con alto afán de lucro. Ya no permito que jueguen con mis ilusiones, y ya no mendigo la atención de nadie bajo presión. Estoy en mi segunda etapa…

«DEMENTALES» lo publicaré yo, con ayuda casera, por supuesto. Y «CONTARÉ HASTA DIEZ» lo regalo en este blog.  Un saludo a la empresa Platero, y un abrazo fuerte a ti que me has leído.

(*) En el cuestionario fui menos jocosa y más profesional. Pero la esencia era la misma.

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2 comentarios en «Platero y yo. Mi experiencia»

  1. José Pérez Montero dice:

    Buenas tardes. He llegado a este blog de casualidad leyendo sobre editoriales. Me permito la libertad de dejar un comentario al respecto con toda la humildad del mundo.
    Yo también escribo. Hasta el momento tres libros y un cuarto en proceso. Lo que dices en esta entrada, por desgracia, es bastante común en el mundo editorial hoy día: la mayoría de editoriales independientes se han convertido en imprentas que no te cobran por imprimir el libro pero que te dejan a ti todo el peso de la promoción y la venta. Sé que no es justo, pero viendo el mercado y lo que cuesta vender, en parte las entiendo. Un par de tropiezos editoriales y adiós a los beneficios, y no olvidemos que una editorial es una empresa y por ende busca beneficios. Hace poco leí que un alto porcentaje de los libros publicados en este país vende menos de diez ejemplares, con eso no se cubren ni los gastos de impresión de la primera tirada, por lo que me parece lógico que una editorial pequeña quiera intentar asegurar que, a quien vayan a publicar, tenga al menos el tirón para cubrir esos gastos. Como digo no es justo para el autor, cuyo trabajo debería ser solo escribir, pero a día de hoy así está funcionando el mercado. Yo mismo pasé por eso con mi último libro (con otra editorial distinta a Platero) y también me fastidió tener que rellenar el dichoso cuestionario porque se veía de lejos por donde iban los tiros. Por suerte me acabaron publicando, pero por su parte muy poco interés en mover el libro y casi el 100% de las ventas ha venido de mi trabajo. Lo dicho, una pena e injusto, pero es eso o la autopublicación, porque la flauta de que una grande venga a por ti, solo suena en las películas. Un saludo.

    • Marga de Cala dice:

      Hola, José, bienvenido: todo es comprensible, desde luego, pero también muy injusto, sobre todo cuando una de esas editoriales pequeñas ni siquiera te paga como es debido, y cuenta con tu silencio al no merecer la pena reclamar a la Justicia. Me pasó con una tal Serial Ediciones, que creo ya no existe.

      Ahora me autopublico, y lo poco que gane (poquísimo) será para mí, que igual es lo más justo, dado que yo hago todo el trabajo: el del escritor y el de la editorial. No es lo ideal, de hecho ninguna Feria te admite la entrada como autor, ninguna librería te abre las puertas, y pocos son los que se atreven a comprar tu trabajo, más allá de tus leales amigos… Antes me lo tomaba muy a pecho, pero como dije al inicio de esta página, ahora escribo desde otra perspectiva.

      Y al hilo de las películas que mencionas, ahí voy con todo mi optimismo. Quién sabe: tal vez sea esa la salida para una buena novela…

      Gracias por estar, por escribir, y por comentar. Vuelve pronto.

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