La memoria del metal

La anciana defendía su historia con un orgullo blindado, repitiéndola como un mantra a todo aquel que quisiera escuchar, y -por supuesto- a su propia hija: eligió aquel hospital antiguo y deteriorado solo por la seguridad del goteo intravenoso. Su prioridad, confesaba sin pudor, había sido no enterarse de nada. Parir sin pagar ningún peaje.  Leer entrada