Creación literaria: La frontera entre la ficción y el espejo

Escribo estas líneas con la intención de dejar claro, de una vez por todas, cómo es mi trabajo para quienes leen este blog y para quienes se acerquen a mi humilde obra.

A lo largo de los años he escrito cuentos, novelas, relatos y microrrelatos. Absolutamente todo lo que publico con esa etiqueta es ficción. Como ocurre en cualquier proceso creativo, la realidad que me rodea, el entorno incluso, me ofrece rasgos, escenarios o detalles cotidianos que me sirven de punto de partida (lo he contado muchas veces). Cualquier escritor al que se le pregunte dirá lo mismo, porque no puede ser de otro modo (véase a Máximo Huerta triunfando con su novela «Mamá está dormida»). Sin embargo, tras ese clic inicial (yo siempre digo: «esto sirve para relato»), todo lo demás es invención, dramatización, fantasía, exageración -caricatura a veces-, y desarrollo narrativo al servicio de la historia.

Mi escritura no es una biografía, no es un código secreto y, sobre todo, no es un canal de indirectas.

Lamento que, en ocasiones, haya quien insista en buscar coincidencias superficiales para verse reflejado en personajes irreales.

No voy a limitar mi libertad creativa, ni a dar explicaciones sobre la vida de personajes que no existen, ni a modificar el curso de mis historias por temores ajenos. Escribir exige libertad, y mi compromiso es únicamente con la historia a contar y con aquellas personas que adquieren y leen mis libros.

Por último, quiero agradecer profundamente el apoyo de mi marido, y el de quienes se acercan a este blog, con la madurez de disfrutar de una buena historia por lo que es: un ejercicio de imaginación y libertad. 

Marga de Cala

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