«HE APRENDIDO…»

A veces, como escritores, cometemos el error de pensar que nuestras palabras deben echar raíces en el lugar donde crecimos. Esperamos y deseamos que quienes comparten nuestra mesa sean los primeros en habitar nuestras historias, olvidando que la cercanía, a veces, es un velo (muy tupido) que impide ver la obra detrás de la persona. Leer entrada