Cuando diseñé y puse a la venta esta camiseta por primera vez, me gustaba el lema. Lo veía como una frase inspiradora, una idea bonita para llevar puesta en español, frente a tanto anglicismo. Pero la verdad, siendo totalmente honesta contigo, en ese momento yo no estaba sanando nada. Aún no era consciente del peso que cargaba, ni de las heridas que necesitaba enfrentar. Sencillamente, me sentía mal, incómoda; con esa ira soterrada que disimulaba a ratos, pero que al mínimo contratiempo sacaba a relucir.
El tiempo pasó y la vida, con sus bromas, me llevó a iniciar mi verdadero proceso de sanación. Fui -estoy- soltando viejas capas, enfrentando lo que dolía -duele- y aprendiendo a liberarme poco a poco de lo que nunca me perteneció.
Un día me puse de nuevo la camiseta, y al mirarme al espejo lo sentí: ahora sí me retrata por completo. Me define.
Lo que empezó como una simple frase en una prenda se convirtió en el eslogan de mi vida. Hoy no la llevo solo por cómo pueda quedar (que ya es bonita sin más), sino por todo lo que representa: la valentía de mirarse hacia dentro, de reconocer tus llagas, abandonar tus sombras, y avanzar hacia tu propia versión sin rastro de dichos, hechos y sentencias del pasado. Tu auténtica y más libre versión.
Si tú también estás en ese proceso, o si quieres regalarte un recordatorio de que siempre es posible soltar lo que pesa y ser un poco más soberana cada día, esta camiseta de algodón orgánico está hecha para acompañarte en el camino.
En cualquier caso, cuídate mucho, buena suerte y mejor viaje.
(NOTA: foto hecha al espejo y por tanto con mensaje invertido. Palabra de Marguita que en la camiseta está bien…).

