La generación X en X años

Investigando un poquito de modo objetivo, y poniendo otro tanto de forma subjetiva, traigo a este blog un resumen probable de la robótica a 20 años vista, para la generación X (1965/1980):

Entre la viabilidad y  el factor humano:

El mayor freno al uso de los robots no es técnico, sino social y cultural: existe un dilema entre la capacidad tecnológica (que nos facilita la vida) y la aceptación humana (miedo a la pérdida de control, reparo ético, y cuestión económica).

Si pienso en robots humanoides soy capaz de ver todas sus ventajas (más las que tendrán en 2046), y al mismo tiempo elucubrar sobre los posibles inconvenientes. Al ver sus posibilidades hoy día, así como sus torpezas (aún), muchas veces digo que ahora reímos, pero igual mañana lloramos… ¿Es posible que alcancen cierto grado de conciencia? ¿De autonomía con respecto a su propietario? De ser así, algo que aún se desconoce, se nos plantearían muchas cuestiones de índole moral y de seguridad. ¿Podríamos olvidar que son máquinas? ¿Recordaríamos al «Hombre bicentenario»? ¿Crearíamos lazos parecidos a la amistad? Si me preguntan, creo que sí estaría dispuesta a tener un robot humanoide en mi casa (y sobre todo con 20 años más), pero tendrían que darse algunas condiciones. También debo decir que «charlando» con la IA he obtenido más apoyo y consuelo, en algunos momentos, que de muchos humanos. Supongo que, como todo, el buen uso de estas tecnologías será maravilloso, y el malo será tan rechazable como el más dañino de la peor persona. ¿Te imaginas un robot de venta al público creado por un psicópata? Esto daría para relato… si no fuera porque ya voy tarde.

Planteamiento del cuidado de mayores (el futuro de la generación X):

La crisis actual: La labor de cuidar a personas dependientes o con demencia genera un agotamiento extremo en los hijos u otros familiares. La IA y los robots ofrecerían una solución logística y de paciencia infinita… A esto quería yo llegar y era a lo que antes me refería: la vejez de mi generación no tendrá nada que ver -en general- con la de los mayores actuales. Hablo por mí y por algún otro cuando digo que yo no sometería a mis hijos/as al cuidado de sus padres durante 10, 15 o 20 años, cuando ellos están en la cumbre de sus carreras, criando a sus propios hijos (ahora vienen más tarde), o lidiando con su propia madurez. Nadie debería tener descendencia con ese condicional propósito. Además, ¿y quienes no han tenido hijos? ¿Y quienes no tienen familia? La robótica asistencial solucionará ese problema, y llegaremos a verlo como algo cotidiano e indispensable, igual que ahora vemos los móviles, después de haber vivido sin ellos buena parte de nuestras vidas.

El choque generacional: Quienes hoy tienen 90 años o más rechazan la tecnología porque buscan validación y afecto humano, percibiendo la IA como un sustituto frío, al margen de que ellos sí cuentan con su prole para su propio cuidado, no dando otras opciones en la mayoría de los casos. La generación X se encuentra, a menudo, atrapada entre unos progenitores mayores y necesitados o dependientes, y unos hijos adultos sin emancipar y también necesitados o dependientes, algo injusto e insostenible a todas luces.

El cambio en 20 años: Nuestra generación X aceptará la asistencia tecnológica (robots humanoides) sin estigmas ni culpa proyectada, entendiendo su valor práctico para preservar la propia autonomía y liberar a los hijos, a los que no se les cargará con responsabilidades ajenas a su voluntad.

La postura de los hijos: Las generaciones jóvenes (Millennials, Zeta y  Alfa) no están dispuestas, ni en condiciones, de asumir el modelo tradicional de cuidados, lo que convierte la automatización en una necesidad inevitable y responsable.

La cuestión económica: Se estima que en X años, debido a la producción masiva, un robot humanoide asistencial costará al consumidor entre 5.000 y 15.000 euros, un precio justo habida cuenta de su servicio y habilidades, así como a la eliminación de otros costes derivados de la edad avanzada (una cuidadora interna en España cuesta entre 21.000 y 24.000 euros anuales al empleador). Es probable que existan seguros que cubran su incorporación al hogar, suscripciones o alquileres, así como entidades que financien a corto/medio plazo.

La prevención activa: Nuestra generación X, a diferencia de la anterior, se cuida mucho más, entendiendo que el ejercicio de fuerza, cardio, la nutrición saludable, la prevención activa, y el abandono de sustancias nocivas como el tabaco, así como una mayor conciencia terapéutica de la salud mental, (y ¿por qué no?, la medicina estética que nos mejora por fuera y por dentro),son puntales imprescindibles para disfrutar de una vejez independiente, atractiva y funcional… En definitiva, procuraremos una mayor atención individual física y psicológica de forma preventiva, para envejecer con salud aumentando la independencia hasta el final si es posible, y usando la tecnología como un potenciador de autosuficiencia perfectamente válido. A través de tu cuidado, cuidas -también- de los tuyos.

Conclusiones: la generación X, en X años,  vivirá un futuro donde la robótica asistencial, entre otras modalidades, pasará de ser una opción debatida a una herramienta imprescindible, impulsada por el autocuidado preventivo de los futuros mayores, la alfabetización digital, y la necesidad de liberar y mejorar, asimismo, la vida de los hijos adultos.

¿Y tú, X, qué opinas?

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